La Ciudad del Tabaco

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Aunque Bulgaria bien quiera oler a rosas, huele a tabaco. Y Plovdiv en concreto apesta a él.

La “ciudad del tabaco” es el apodo dado al conjunto de almacenes y fábricas tabacaleras que empezó a emerger a principios del siglo XX al lado norte de las vías del tren, entre las calles Ivan Vazov, Avksentiy Veleshki y el bulevar Hristo Botev: una localización logísticamente perfecta.  Pero… ¿por qué Plovdiv? ¿por qué Bulgaria?

Seguro que a estas alturas ya sabes que Bulgaria es uno de los mayores productores de aceite de rosas del mundo (tu bien caro Eau de Rosas francés es búlgaro, excuse moi), pero también es uno de los mayores productores de tabaco de Europa. A diferencia de la industria del aceite de rosas, la tabacalera penetró en las vidas de los y las búlgaras desde finales del siglo IX con tal magnitud que en 1966 el país llegó a ser el mayor productor  de tabaco per cápita del mundo.

En el sur, en las Montañas Rodopias, se dan las condiciones ideales para cultivar tabaco oriental (donde pueblos enteros todavía se dedican a su hoy en día ruinosa  producción) y Plovdiv , gracias a su aventajada situación geográfica, tan cerca de las plantaciones, y a su ya entonces establecidísima multiétnica cultura comercial con población griega, romaní, eslava, armenia, judía, turca… se convierte en la capital de esta industria.

Impacto histórico y geografía humana:
migración, clases, sindicalismo, arquitectura

Barrio “Ciudad del Tabaco” de Plovdiv, vista aerea. Origen de la fotografía: tobacco-city.plovdiv2019.eu

La primera tabacalera en Plovdiv fue de hecho fundada en 1872  por el armenio Magardich Tomasian, que tenía solo 15 años. En su pequeña tienda de ultramarinos, reservó una esquina para cortar tabaco y se le fue de las manos. Hoy en día es considerado el padre de la industrialización búlgara porque introdujo en su tabacalera todo el proceso industrial: las instalaciones, maquinaria  y  fuerza de trabajo necesarias para cubrir el proceso desde la plantación hasta la exportación, pasando por la fermentación, corte y secado. En 1908 tenía, solamente en Plovdiv, 9450 empleados.

Tras las guerras que culminaron con la Unificación de Bulgaria y en una segunda oleada tras la Primera Guerra Mundial, una buena parte de la población  étnicamente búlgara que quedó fuera de las fronteras, tales como Edirne (actual Turquía), Tracia Egea (actual Grecia) o Macedonia, se desplazó al sur de Bulgaria en condición de refugiados.

También muchas familias de zonas rurales emigraron a la ciudad, para cubrir los puestos de trabajo que los musulmanes dejaron al salir de Bulgaria. En Plovdiv se concentraron en el barrio que los mismos refugiados e inmigrantes bautizaron como Kichuk Parish (Pequeña París), justo al otro lado de las vías del tren. Así, se convierten en la perfecta y barata mano de obra para la creciente industria tabacalera de la ciudad.

En 1923 ya había alrededor de 30 empresas tabacaleras en Plovdiv y sus pudientes dueños construyen imponentes fábricas de 4-5 pisos, cuyas ruinas todavía destacan sobre la típica arquitectura de 2 alturas en el barrio. No solamente las fachadas eran hermosas, sino que también se contrataban a los mejores artistas para diseñar puertas y escaleras de forja elaborada o para decorar los interiores con murales, como fue el caso de la ahora ruinosa Orienttabak, que albergaba los murales de Valchan Petkov.

Segmento de los murales del artista monumental Valchan Petrov en el edificio de Orienttabak tras su demolición, fotografía de MediaCafe

Otros empresarios construyeron sus fábricas en otros puntos de Plovdiv fuera de “la Ciudad del Tabaco”. Realmente el tabaco podía olerse en todas partes, como en la actualmente Casa de la Cultura en Gladston o en la Galería Dyakov junto al Teatro Municipal. La industria tabacalera crecía a tal velocidad que incluso edificios históricos del casco antiguo, tales como el hoy Museo Etnológico y la galería de arte Zlatyu Boyadzhiev, fueron acomodados para manipular y almacenar tabaco.

Por su puesto que no solo Plovdiv hospedó a tabacaleras. Sin ir más lejos, en la vecina ciudad de Stanimaka (actualmente Asenovgrad), apareció un modelo de negocio radicalmente distinto, con menos glamour pero con más derechos sociales, en respuesta a la inestabilidad de los precios que marcaba la demanda internacional de entre guerras. Los intelectuales búlgaros ya comentaban durante la primera Feria Internacional de Plovdiv en 1982 que la esclavitud política bajo el yugo Otomano era mala, pero la esclavitud económica bajo el Oeste sería peor.

Así, mientras que en Plovidv las tabacaleras eran inversiones privadas de pudientes empresarios que no tenían reparos en explotar a sus trabajadores y trabajadoras, y que dejaban que el precio de su tabaco y de los salarios bailase al son de la demanda (política) internacional, en Stanimaka se fundó la cooperativa tabacalera Asenovgrad Krepost, que en 1923 alcanzó los 2466 miembros. Hoy todavía se estudia como ejemplo del éxito cooperativista, de autogestión y de avance social: su complejo industrial incluía incluso hospitales y una escuela turca. Y te hablo de principios del siglo XX.

Los trenes y caravanas llenos de tabaco oriental de las montañas Rodopias que un día se dirigieron al mercado Otomano dieron un giro hacia el Este, en barcos que navegaban el Danubio río arriba hasta Viena, también alcanzando los Estados Unidos zarpando desde el mar Egeo, para finalmente redirigirse al bloque comunista.

Pero como podéis imaginar, todos los acontecimientos históricos globales repercutían no solo en la geografía del mercado sino en la evolución de la Ciudad del Tabaco, en las vidas de las personas que trabajaban en ella, y asi mismo en Plovdiv y sus alrededores.

Mujeres trabajando hojas de tabaco a principios del siglo XX, Bulgaria. Archivo Nacional, Sección Plovdiv

Cuando tras la primera guerra mundial la industria se feminizó: al haber carencia de hombres, que estaban luchando en el frente, el trabajo se delegó en mujeres y niños/as, que cobraban una mísera parte de lo que lo hacían los hombres. Al terminar la guerra el desempleo masculino era tan elevado que desató una ola de protestas, durante las cuales en buena medida se asentó el sindicalismo en Plovdiv.

El emergente periódico Тютюноработник (Tiutiunorabotnik, Trabajador/a del tabaco) fue clave en este proceso. En él se recogían no solo noticias puramente logísticas sobre la industria sino que contenía análisis de situaciones precarias y explicaba las reacciones de los distintos empresarios. El éxito de tantas huelgas no habría sido posible sin este elemento de unión entre toda la base proletaria de la enorme cantidad de tabacaleras independientes en la ciudad.

No debo olvidar que este periódico contenía también noticias en turco y griego, un símbolo real de la carencia de ideologías nacionalistas o etno-búlgaras en el emergente sindicalismo. De hecho, antes de irrumpir la segunda guerra mundial, cuando Bulgaria oficialmente debía deportar judíos como aliada de Alemania, los y las trabajadoras de las tabacaleras defendieron a sus compañeros/as judíos/as, pues para la población el problema no radicaba en los judíos en absoluto sino en las inhumanas condiciones laborales.

Claro que los sindicatos fueron ilegalizados, el periódico Tiutiunorabotnik obviamente también, y en Bulgaria se podía oler un tufillo fascista que penetró hasta en la gran cooperativa de Asenovgrad. Ni que decir tiene que muchos prisioneros de guerra eran esclavizados para producir el tabaco que se fumaban los soldados en el frente.

Durante el régimen comunista, los hombres recuperaron el grueso de la mano de obra aunque no sus salarios aumentados. A las mujeres se les recortaron las jornadas y frecuentemente se les designaban puestos temporales muy precarios. Al morir Stalin, las mujeres de las tabacaleras fueron protagonistas de una de las más violentamente reprimidas protestas en la historia de Plovdiv, que el artista Georgi “Elefante” Bozhilov capturó en una de sus obras, y que el régimen comunista consiguió silenciar en los medios de comunicación gracias a su fuerte censura.

Georgi Bozhilov – Slona (El Elefante), La huelga de los trabajadores del tabaco en Plovdiv 1959, témpera sobre tabla, 72.5 x 89.5 cm. Galería Municipal de Varna

Declive y legado

Con la entrada de Bulgaria en la UE en el 2007, el precio del tabaco nacional cae y pierde 1/3 de su mercado, pero no es hasta  el 2011 cuando BulgarTabak es privatizada tras 2 décadas  de democracia. Aunque los edificios se nombraron patrimonio cultural, fueron vendidos a diversas empresas privadas cuyas obligaciones legales de conservación son realmente vagas.

En 2016, uno de los más bellos edificios, en propiedad de una empresa de la que es socio el cónsul honorario de Italia en Plovdiv, tras años de dejadez sufrió un incendio catastrófico por el cual un señor sintecho fue la cabeza de turco y fue encarcelado.

Curiosamente, este incendio se desencadenó solo unos meses tras la repentina y muy torpemente ejecutada demolición, por parte de los propios dueños, de Orienttabak (el edificio donde están los murales de Valchan Petrov), en cuyo solar  pretendían construir un hotel, horroroso por cierto. Y sí, el Arquitecto Jefe Municipal dio el visto bueno. ¿Fue un error? ¿otro de los tantos que ha cometido para favorecer atrocidades? el proceso judicial prosigue 5 años después.

Aunque yo no he fumado tabaco en mi vida, es innegable lo apasionante que es  la historia de esta industria en Bulgaria y en Plovdiv. Se entrelaza con la migración, el turismo, el clasismo, la etnología, los cambios de régimen político y las actitudes de la sociedad búlgara hacia el consumo del tabaco. Tendremos que continuar la aventura en próximos posts.

Las ruinas son solo el legado físico visible de una turbulenta ola de cambios que hacen a Plovdiv y su población ser como son. No está todo perdido: aunque los y las vecinas de Plovdiv se tomen las malas noticias generalmente con extrema resignación, hay un rayito de esperanza. Cuando hoy pasees por la Ciudad del Tabaco, podrás ver coches aparcados en sus estrechas calles, cuyos dueños y dueñas van al gimnasio alojado en uno de los antiguos almacenes.

Durante el 2019, la fundación dedicada a gestionar los proyectos del año de la Capital de la Cultura Europea reformó habilitó otro almacén enfrente del gimnasio. Espero que se reabra como centro cívico y vuelva a ofrecer exposiciones, obras de treato, conciertos… o se convierta en un museo permanente sobre la industrialización de Plovdiv.

Tanto acciones públicas como privadas podrían tener cabida en esta enorme zona de la ciudad, en el centro, pegada a la estación de tren, a dos universidades y al parque ¿se puede soñar una mejor ubicación? ¿podrían alojarse facultades en estos edificios? ¿con piscina incluida como propone Georgi Bozukov en su tesis de Máster? ¡Ideas no nos faltan! ¿tú que propones?


La Ciudad del Tabaco es historia pura de Plovdiv, y no huele a rosas. Huele a tabaco fermentándose y suena a protestas. Es un símbolo real de la ciudad, de su clase trabajadora y de la mercante. Y de la corrupción que se la está llevando. Solo nos queda esperar que la hermosa Ciudad del Tabaco, ahora llena de escorchones, de capas de pintura pelada, haciendo las veces de párking , siga la suerte de Kapana y vuelva a brillar orgullosa.

Todas las fotos de esta galería y la foto principal son autoría de Victoria Gastón. Puedes pedir permiso si quieres usarlas.

Fuentes

2 Comments

  1. Plovdiv tiene una historia muy interesante , es verdad que cuándo piensas en Bulgaria los olores a rosas emergen y nunca la del tabaco

    • ¡Gracias Carmen! me alegro de que te haya resultado interesante. Pronto escribiré también sobre la producción de aceite de rosas. Es normal que Bulgaria use el aceite y el Valle de las Rosas como elemento publicitario. Queda más bonito en los pósters una pradera con rosas y mujeres bailando tirando pétalos al aire que las ruinas de las tabacaleras, que son una vergüenza…

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